miércoles, 31 de diciembre de 2008

FELIZ 2009

A lo tonto, a lo tonto, ya se cumplen casi dos años de vida de este blog, dos años contando mis cosas, mis salidas al monte, en moto, ... Recononozco que algunas cosas que cuento son más interesantes que otras, pero bueno, es que mi vida es así, no hay más.
Quiero agradecer los comentarios de mis pocos pero fieles lectores, mi amigo José Manuel (cuyo blog recomiendo), el Mile con sus ácidos comentarios, Pepe Robert, mi primo Lolo, el Padi,... gracias a todos por animarme a seguir.
A todos sin excepción os deseo un año 2009 lleno de felicidad y con muchas actividades, porque como decía Robert L. Stevenson: "the affair is to move", lo importante es hacer cosas, moverse.
Por mi parte, espero que el próximo año me depare nuevas aventuras, acompañado de mis buenos amigos. Ya tenemos cositas en mente, como escaparnos a Cazorla a comprobar las nevadas caídas, salir en moto por las sierras de Málaga, en fin,... ya veremos lo que va saliendo.
Besos y abrazos para todos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

AVISO A LOS LECTORES (bis)

COMO PROMETÍ, ACABO DE TRANSCRIBIR EL DIARIO DE LA EXPEDICIÓN AL HIMALAYA. SI QUIERES LEERLO EN EL ORDEN CRONOLÓGICO CORRECTO, BAJA POR EL BLOG (pulsa en Entradas Antiguas o accede por el el índice del archivo del blog situado en el margen derecho) Y EMPIEZA DE ATRÁS HACIA DELANTE, SIGUIENDO LOS CAPÍTULOS. GRACIAS Y ESPERO VUESTROS COMENTARIOS (se aceptan críticas constructivas).

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO XI. FINAL EN POKHARA

Por fin despegamos de Jomoson, en una avioneta algo desvencijada y con muchas manos de pintura. El vuelo resulta movido y muy emocionante, y las vistas del Dhaula y del Annapurna son excepcionales. Volamos muy cerca de tierra y el piloto recibe alguna que otra bronca del copiloto, al parecer más experto, que lo corrige contínuamente.
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Aterrizamos en Pokhara y sentimos algo que teníamos casi olvidado: hace calor!
Me voy a permitir dar un consejo: nadie que viaje a Nepal debe irse sin conocer esta ciudad. Pokhara es un paraíso, un oasis de paz recostado a orillas del lago Phewa, el perfecto lugar de descanso para después de unos días de duro trekking. Aunque la población ha crecido notablemente, aún conserva ese carácter apacible, ese clima, esas vistas fabulosas y ese ambiente "revival" de la época hippie que la convierten en encantadora.
Nos alojamos en un coqueto hotel y no se nos ocurre nada mejor que alquilar unas motocicletas para pasar el día paseando. Visitamos la cueva del rey Mahindra, unas cascadas cuyo nombre no recuerdo, subimos a una estupa en lo alto de la colina, denominada "Peace in the world", siendo una auténtica aventura llegar hasta arriba con las motos por una pista destrozada y llena de piedras, donde nos reímos mucho y alguno se cae varias veces.
Desde la estupa el panorama es de película: la ciudad a vista de pájaro, el lago de brillantes aguas azules salpicado de barquitas, y la cordillera en todo su esplendor, con el Machapuchare (cola de pez) dominando altivo sobre el resto de cumbres. Por cierto, una de las montañas más bonitas del mundo, quizás la que más.
Cae la tarde mientras bordeamos el lago por una sinuosa carreterita con nuestras máquinas. El día, que ha sido muy divertido, finaliza en un pequeño restaurante a orillas del Phewa, donde contemplamos las tranquilas aguas en las que algunas barcas aún faenan con sus pequeñas redes de pesca. Probamos el pescado local, aromatizado con massala y regado con varias cervezas heineken, mientras nos reímos recordando momentos y anécdotas del trekking.
Ha sido un viaje magnífico, una experiencia dura pero sin duda inolvidable y hemos formado un equipo estupendo, con nuestras pequeñas broncas pero con mucha unión y un gran ambiente de camaradería.
Nos espera un largo regreso: vuelo a Kathmandú, vuelo a Delhi, largo vuelo a Amsterdam y más tarde a Madrid, para terminar volando a Jerez, donde nos esperan ansiosas nuestras familias y amigos.
Los momentos, las vivencias y los sentimientos de este viaje, me acompañarán durante el resto de mi vida. Ojalá pronto estemos planeando nuevas aventuras.

martes, 23 de diciembre de 2008

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO X. UPPER MUSTANG Y EL ANTIGUO REINO DE LO

Nos levantamos muy temprano y con todos los petates y bultos acudimos al aeródromo, que aún está cerrado. Nuestra intención es "colarnos" en el primer avión que salga hacia Pokhara. Montamos guardia en la puerta mientras Ram entra y sale nervioso, discutiendo tanto con el personal civil como militar: su cara no resulta muy halagüeña.
Sale el sol y el temido viento del Kali Gandaki hace puntual acto de presencia. Al poco aparece Ram confirmando nuestro presagio: hoy no hay vuelos, con este aire las avionetas no pueden aterrizar ni despegar del valle.
Un día perdido?
No, nuestro guia es hombre de recursos y rápidamente nos propone recorrer el valle hacia Kagbeni, un hermoso pueblo tibetano muy bien conservado y con un monasterio que promete ser interesante.
Las dimensiones del valle son colosales y el cauce del rio nos hace pensar cómo será aqui la época del deshielo. El gélido viento y el polvo hacen que pronto estemos todos montados en un todoterreno que nos lleva primero a un lugar para comer, con hermosas vistas y luego al pueblo, perdiéndonos por sus callejas hasta dar con el monasterio, cuyo interior también visitamos.
A la salida de Kagbeni nos sorprende la caída de la tarde, con una vista magnífica de la parte alta del valle, justo en el límite del territorio permitido a los turistas. A partir de aquí se extiende el alto territorio de Mustang, el valle prohibido, la enigmática tierra de Lo.
Entran unas ganas tremendas de recorrer y explorar ese misterioso valle que da paso al Tibet pero nos vamos a quedar con las ganas. Ahora sí tengo la impresión de que mi viaje se acaba. Me invade una cierta nostalgia, aquí terminé también otro viaje, hace muchos, demasiados años.

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO IX. REGRESO A LA TIERRA

Por primera vez, ahora que el trekking está acabando, amanece muy nublado y amenazando lluvia, vaya suerte que hemos tenido. Por encima de nuestras cabezas se adivina que está nevando y en nuestro campamento hace mucho frio. Hacemos una pequeña hoguera para calentarnos y a ella se acercan tímidamente todos nuestros porteadores.
Bajamos y bajamos, cruzamos bosques de pinos y sabinas, la vereda caracolea y nos lleva irremisiblemente hacia el valle, en cuyo fondo ya distinguimos pequeñas poblaciones y huertos.
De vez en cuando vemos pasar una de las avionetas de Jomoson, iguales que las que tenemos que tomar en breves días. Es curioso, se ven pequeñísimas y las vemos volar pero desde arriba, les vemos el techo, algo poco usual.
Poco a poco vamos llegando a nuestro destino y ya se distinguen las casas y un monasterio en Marpha, típico pueblo tibetano de casa de piedra, tejados planos y ventanas de madera decoradas. Al entrar en una de sus calles tengo una extraña sensación al pisar suelo llano enlosado, es la vuelta a la "civilización".
Entramos en un lodge y lo primero que hago es pedir un cerveza San Miguel, que me tomo casi de un trago. Mis compañeros van llegando y lo celebramos con alegría, mientras por la calle cruza un numeroso rebaño de yaks, esta noche tendremos carne.
Una ducha caliente y un afeitado después de quince días me devuelve al mundo de los seres humanos. Por la noche hacemos una gran fiesta a la que invitamos a todo el personal: vino de Jerez, cerveza, jamón serrano, queso, mejillones, mojama de atún, todo un festín en el que también damos la propina a todos los porteadores, quienes nos lo agradecen efusivamente, salvo el "tontolaba" del sherpa de altura.
Al día siguiente nos levantamos tarde y caminamos por el valle, casi llaneando y por pista, hasta el pueblo de Jomoson, donde se encuentra el pequeño aeródromo. Hace un viento horrible y de momento el frio no quiere abandonarnos. Por el camino nos cruzamos con muchos trekkinistas que bajan del santuario de Muktinath, algo agradable después de tantos días sin ver a nadie. El paisaje es amable, dominan los manzanos, que aquí se usan para todo, zumos, mermeladas, incluso hay una destilería cuyo aguardiente probamos.
Nos instalamos en un hotelito en Jomoson y dedicamos la tarde a curiosear las tiendas de artesanía, mientras nuestro guia Ram hace gestiones para ver si podemos volar mañana.
Encuentro un cibercafé en el pueblo y pongo mensajes a todo el mundo, pues hace muchos días que no tienen noticias de nosotros.

lunes, 22 de diciembre de 2008

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO VIII. EL DHAMPUS PEAK

En un trekking como éste, es normal que haya momentos mejores y otros no tanto. Anoche tuvimos bronca con nuestro sherpa de altura, un personaje algo engreído llamado Nima. Nos hizo perder casi 500 m. de altura aduciendo un cambio en la ruta de ascenso prevista inicialmente, lo que no la hacía más difícil pero sí enormemente más dura. Si a ello unimos que muchos estamos "tocados" (mi diarrea está en su peor momento), se hace necesario replantear la situación. Nuestro objetivo principal era y sigue siendo completar el trekking, que no es poco. La cima deben intentarla los que estén realmente motivados y bien físicamente, pues disponemos sólo del día de hoy. Así las cosas, a las 2.30h de la madrugada Adolfo, Manolo Márquez y Nacho emprenden la subida para, tras una memorable paliza, pisar la cumbre principal del Dhampus, a 6.012 m. Los demás los vemos llegar arriba desde el campamento y lo celebramos como un verdadero triunfo de equipo. Cuando vemos que emprenden el regreso sin mayores complicaciones, decidimos continuar camino, dejándoles todo lo necesario (material y personal de apoyo) para cuando lleguen. Tras un largo rodeo a media ladera, asomamos de pronto al valle de Kali Gandaki, la garganta más profunda de la tierra. Las vistas sobre el Tíbet son espectaculares y la bajada que tenemos por delante parece imposible. El paisaje ha cambiado. Si hace unos días atravesábamos la jungla, hoy contemplamos el desierto: tonos ocres, mesetas desoladas y un enorme cauce fluvial, abajo, muy abajo. Al caer la tarde llegamos a los pastizales de Yak Kharka y Allubari, donde montamos nuestro campamento. Hemos perdido mucha altura y, aunque sigue haciendo frio, hoy parece que dormiremos mejor. La puesta de sol "incendia" las laderas y crestas de los Nilgiris.

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO VII. EL PASO CLAVE

Llevamos diez días de trekking y estamos a la altura de la cumbre del Mont Blanc. Los cuerpos están aceptablemente bien: alguna cagalera y algún dolor de cabeza que otro, pero de momento parece que aguantamos.
Salimos del Campo Base y tras atravesar el glaciar nos montamos sobre una morrena en forma de afilada cresta que sube sin vacilar hacia los altos puertos. El día es magnífico, la luz cegadora y las montañas parecen gigantescos pasteles de merengue.
Nos acercamos a la cota 5.000 y la cosa se pone seria: Joaquín sufre de mareos y Roberto lleva las piernas agarrotadas. A mí me duele algo la cabeza pero sobre todo es el estómago el que me hace sufrir.
Tras un largo flanqueo por el hielo, llegamos a duras penas al famoso Paso de los Franceses, a 5.365 m., donde nos esperan unas sencillas banderas de oración y una fabulosa vista de la cara norte del Dhaula. Es un momento emocionante y hay fotos y abrazos. Todos sentimos que hemos superado lo más difícil, el mayor compromiso de este trekking.
Hacia el otro lado se abre un cerrado valle, totalmente helado, un lugar extraño, perdido del mundo y barrido por un viento gélido: es el Hidden Valley, mucho más inhóspito y salvaje de lo que todos habíamos pensado.
Bajamos hasta unas pequeñas islas de roca que afloran del hielo y montamos las tiendas. Hace un frio impresionante (sensación térmica aproximada según la tabla de equivalencias -35ºC) y nos damos calor como podemos.
A la mañana siguiente nos levantamos con los primeros rayos de sol y volvemos a subir hacia el Dhampus Pass, a 5.200 m., por lo que pronto entramos en calor por las pendientes heladas.
Si el paso de los Franceses fue inolvidable, al llegar a este nuevo collado casi se me saltan algunas lágrimas. El Tukuche a la derecha y al fondo todo el macizo del Annapurna, los Nilgiris e incluso el Manaslu asoma por una esquina.
El trekking está siendo muy duro, sin descanso y con un frio terrible, pero este momento consuela todas las penalidades padecidas, es como caminar por un mundo virgen, inexplorado, nuevo y nos sentimos unos privilegiados por ello.
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Tras muchas fotos y paradas, bajamos hacia Kalopani, una plataforma rocosa bajo el pico Dhampus y junto a un naciente de agua. Otro campamento más sobre los 5.000 m.

domingo, 21 de diciembre de 2008

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO VI. LOS CAMPAMENTOS BASE.

Partiendo de Sallaghari se sube entre bosques de grandes cedros, mezclados con otras zonas de gruesas cañas de bambú. Estamos en la cota de los 3.000 m. de altitud y ante nosotros aparece la imponente cara oeste del Dhaula, una pared de hielo y roca de más de 4.000 m. de desnivel que parece del todo inexpugnable. Los árboles van poco a poco escaseando y pasamos a una zona de pastizales de montaña. Tras unas 3h. de marcha llegamos al Campo Base Italiano, a 3.660 m. y en una terraza magnífica, uno de los mejores emplazamientos de tiendas de todo el trekking.
Muy cerca del campamento encontramos unas placas que recuerdan a alpinistas de distintas nacionalidades que fallecieron en esta montaña.
A la mañana siguiente el mapa indica, nada más empezar: "dangerous pass", o sea, que tenemos complicaciones. Nuestro sherpa coloca una cuerda fija para bajar por una morrena muy empinada y de piedra suelta. El paso es delicado y la cuerda tampoco aporta gran cosa pero pasamos bien, sólo uno de los porteadores cae, con gran susto pero sin consecuencias.
El valle se encajona tanto que parece una garganta, una garganta a 4.000 m. de altura por la que circula un viento helado y que levanta grandes nubes de polvo.
En medio de este paraje tan inhóspito se encuentra el Campamento Base Japonés, en medio de un caos de grandes bloques, sin apenas lugar para las tiendas. El frío es muy intenso pues aquí no da el sol. Pasamos una mala noche.
Una nueva etapa comienza y nos subimos sobre el glaciar Chombardan, caminando sobre hielo sucio y rodeados de grandes séracs de donde caen avalanchas intermitentes que no ofrecen peligro para nosotros pero asustan un poco.
El glaciar es un auténtico laberinto de grietas pero nuestro guia Ram va encontrando el paso, por lo que subimos y subimos hasta llegar a la cota 4.700, donde sobre una incómoda morrena se monta el Campamento Base actual del Dhaulagiri.
Aunque el emplazamiento tampoco es cómodo, las vistas de la montaña son increíbles, con cascadas de hielo enormes y una pared vertical famosa por su parecido con el Eiger, en los alpes.
Me parece mentira estar aqui, con las de libros y reportajes que he visto de este sitio. Ahora me toca a mi.

sábado, 6 de diciembre de 2008

AVISO A LOS LECTORES

COMO PROMETÍ ESTOY TRANSCRIBIENDO EL DIARIO DE LA EXPEDICIÓN AL HIMALAYA. SI QUIERES LEERLO EN EL ORDEN CRONOLÓGICO CORRECTO, BAJA POR EL BLOG Y EMPIEZA DE ATRÁS HACIA DELANTE, SIGUIENDO LOS CAPÍTULOS. GRACIAS Y ESPERO VUESTROS COMENTARIOS.

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO V. THROUGH THE JUNGLE

Hoy es martes, 11 de noviembre, y es nuestro sexto día de trekking. Nos encontramos en el fondo de un profundo y abrupto valle, a una altitud que apenas roza los dos mil metros y rodeados de una exhuberante vegetación, fruto de la intensa humedad reinante.
Caminamos entre grandes árboles, rodeados de flores de pascua, helechos y hasta vemos una especie de loros de intenso color verde. Resulta incréble este entorno tan tropical sabiendo que sobre nuestras cabezas penden enormes masas de hielo.
La etapa no es de descanso, contínuas subidas y bajadas por difícil terreno y bastantes kilómetros de distancia hasta llegar a un pequeño claro del bosque con dos casas, donde montamos nuestro campamento bajo la imponente silueta del Myagdi Matha, un seismil cargado de glaciares.
La noche es fría y amanece todo mojado. Hoy despedimos a dos porteadores pues la carga va disminuyendo y seguimos caminando por selva de montaña, terreno resbaladizo y puentes precarios sobre el rio.
Poco a poco van apareciendo las primeras coníferas y parece que entramos en terreno de verdadera montaña. Después de 5 h. de dura marcha llegamos a una terraza en medio de grandes cedros, es Sallaghari, nuestro nuevo campamento a 2.800 m. de altitud.
La tarde trae muchas nubes y pronto nos vemos envueltos en una espesa niebla que otorga un aspecto algo siniestro a nuestro pequeño asentamiento. De la tienda cocina sale un rico olor a sopa calentita, habrá que llegarse a probarla.

viernes, 5 de diciembre de 2008

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO IV. THE BIG HILL

Amanece el tercer dia de caminata y muy temprano, tras el wake up tea, ya estamos andando. Tras un puente colgante comienza una fuerte subida en zig-zag que salva 700m. de desnivel, es hora de poner las piernas a prueba. En cuanto ganamos altura emergen los primeros colosos de hielo en la distancia: el Gurja Himal, de casi 7.000 m., los picos Butterfly y poco después el imponente Dhaulagiri, protagonista de nuestro viaje. Paramos a comer en Dharapani y nos reunimos con nuestro guia Ram para ajustar el ritmo y las etapas pues nuestros porteadores (unos treinta) van muy cargados y cansados. Aclaradas las cosas, seguimos hasta el pueblo de Sibang, donde acampamos en el patio de la escuela. Curiosamente, encontramos una cabaña con teléfono por antena y desde tan insospechado lugar llamo a casa, quedandome con una extraña sensación de vacio.
Al siguiente día seguimos cresteando por encima de esta gran loma que empezamos a subir ayer, con grandes panorámicas del macizo del Dhaulagiri. Pasamos por el pueblo de Muri, que está de fiesta y vemos como los niños disfrutan de juegos y atracciones que parecen sacados de la edad media.
Llega la hora de bajar e internarnos de nuevo en el fondo del valle, en esta zona muy oscuro y encajonado. Pasamos la siguiente noche en Naura, donde a pesar de que no da el sol algunos valientes se bañan en el gélido rio.
Nos toca una nueva etapa, corta pero de gran dureza pues debido al mal estado del camino que cruza una garganta, nos vemos obligados a remontar toda la loma y bajar la otra cara, lo que supone subir casi 1.000m. de desnivel y bajar luego casi lo mismo.
A mediodía llegamos a Boghara, y dedicamos la tarde a descansar. Yo hago régimen de arroz pues me persigue la diarrea.

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO III. COMIENZA EL TREKKING

Después de un viaje terrible de casi 12h por carreteras y pistas de tierra, llegamos por fin a Beni, punto de partida de nuestra larga caminata.
El trekking comienza por una pista polvorienta, por la que de vez en cuando pasa algún tractor o camión, envolviéndonos a todos en una espesa nube en la que cuesta respirar. No obstante, el paisaje es abrumador: el inmenso valle de Myagdi Khola se despliega ante nosotros como una invitación abierta a descubrirlo.
Nuestros pasos discurren entre pequeñas aldeas y casas dispersas, en las que las familias se afanan en recoger la cosecha de arroz, mientras los niños van y vienen de la escuela con sus uniformes inmaculados, como si estas gentes tuvieran una especie de repelente para el polvo, hasta los zapatos los llevan limpios.
La primera noche la pasamos en Babyachaur, pequeño pueblo junto al rio, en el que algunos nos bañamos, pues hace calor.
El segundo día nos lleva hacia Phedi, ya finalizada la pesada pista y pasado también nuestro primer puente colgante. Cada etapa suele durar unas 6 ó 7h y calculo que andamos unos 20 kms.
El valle comienza a encajonarse y las sombras nos invaden pronto. Acampamos en unas terrazas en las que el arroz acaba de ser cortado. El lugar es estupendo y empezamos a disfrutar de nuestras pequeñas "comodidades": la tienda comedor, nuestras sillitas y nuestro vino de Jerez, que no falta.

jueves, 4 de diciembre de 2008

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO II. KATHMANDÚ

Tras un vuelo espectacular con NEPAL AIRLINES llegamos a la capital nepalesa, donde nos espera nuestro guia Ram, quien nos lleva al hotel Fuji, en pleno barrio de Thamel, un establecimiento sencillo pero agradable, con habitaciones grandes y ducha muy caliente.
Mi vuelta a Kathmandú después de quince años me produce sensaciones encontradas: es muy agradable reconocer los lugares y percibir que aún existe ese ambiente un poco hippie y de buen rollo, pero por otro lado el caos es terrible: los cortes de electricidad, la contaminación, la cada vez mayor miseria, en fin, que el cambio de régimen político de momento no parece haber sido a mejor.
Paseamos por Thamel, de compras y nos reunimos luego con nuestra empresa local de trekking ASAHI TREKKS, con su jefe Ram Nepal que es todo un personaje, un comercial a la vieja usanza pero agradable y juerguista.
En Kathmandú hay que visitar Durbhar square, las estupas de Swayanbunath y Bodhnat, Patan con sus pagodas, Bakhtapur y por supuesto Pashupatinah, a orillas del rio Basmati, con sus cremaciones y templos.
Para terminar el día, nada mejor que un buen filete de yak en el restaurante Rum Doodle, con el mejor ambiente de la ciudad.
Ya tenemos todo listo para empezar nuestro trekking.

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO I. DELHI

El sábado 1 de noviembre a las 16.30h salimos del aeropuerto de Jerez con una baja inesperada: mi primo Manolo Figueroa se queda en tierra por una inoportuna contractura de espalda, algo que nos deja a todos la sensación de un mal comienzo.
Cena y copas en el centro de Madrid para tomar a las 6h. a.m. un nuevo avión de KLM rumbo a la capital de la India, con escala en Amsterdam y sobrevolando luego Moscú.
A las 11h de la noche llegamos a Delhi y nos alojamos en un hotel espantoso, mi cama está llena de cagadas de ratón, pero da igual, sólo queremos dormir. Al día siguiente tenemos tiempo para pasear por la ciudad.
Delhi es una urbe monstruosa de 14 millones de habitantes, que en realidad ronda los 18. Se divide en dos partes: la vieja Delhi, caótica y miasmosa, y New Delhi, la de los palacios y grandes avenidas diseñadas por los ingleses.
Es la tercera vez que visito esta ciudad y me pareció que algo estaba mejorando, menos multitud y algo más de orden. En cualquier caso, la miseria y la suciedad siempre la acabas encontrando.
Visitamos las interesantes ruinas de Koutub Minar, la Puerta de la India, el palacio de Indhira Ghandi, el parlamento y un templo Hinduísta muy interesante pero no me acuerdo del nombre.
Para pasear e ir de compras recomiendo la zona de Connaugh Place, donde esta vez encontramos un restaurante fabuloso: Legends of India, para no perdérselo, la primera vez que disfruto de la cocina hindú, de veras.
En fin, la India siempre sorprendente y algo empalagante, pero merece la pena volver a visitarla.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

...YA ESTAMOS DE VUELTA!!

Pues si amigos, ya hemos vuelto. Después de un mes de viaje por tierras de Nepal, por el techo del mundo, todo acaba y ya estamos en casa. Han sido muchos días caminando alrededor del pico Dhaulagiri, la séptima montaña en altura del planeta, empezando por los campos de arroz, siguiendo por zonas de selva de montaña, cruzando glaciares y collados a más de cinco mil metros de altura y terminando en las tierras altas y desérticas del Tibet.
Ha sido muy duro, muchas subidas y desniveles, pocas comodidades, muchísimo frio, pero ha merecido la pena. Hemos contemplado paisajes de montaña impresionantes, no nos hemos cruzado con casi nadie, aunque en unas pocas aldeas hemos convivido con personas muy pobres pero que viven con dignidad y a las que no les falta la sonrisa, lo que nos hace pensar acerca de porqué necesitamos tantas cosas.
Como decía el famoso alpinista catalán Josep M. Anglada, lo importante es que hemos disfrutado mucho y hemos vuelto todos sanos y salvos.
A partir de ahora, me propongo reproducir en este blog una parte importante de mi diario de viaje por etapas, por lo que si estás interesado, te recomiendo estés atento a las próximas entregas.
Gracias a todos los que confiaron en nosotros y espero que os guste.

jueves, 30 de octubre de 2008

HASTA MUY PRONTO

Bueno, llegó la hora.
Me queda un día para partir y quiero despedirme de todos mis queridos lectores, seguramente pocos pero eso, muy queridos.
El sábado volamos a Madrid y de allí a Delhi, donde pasamos una noche para seguir más tarde hacia Katmandú, en Nepal.
Nos esperan muchas horas de viaje, muchas aventuras, algunas penalidades, grandes esfuerzos, increíbles paisajes, gentes con vidas e historias muy diferentes a las nuestras, y de todo eso quiero empaparme, quiero llenar mi espíritu, algo vacío en los últimos tiempos.
Aquí quedan mi familia y mis amigos, pero todos me han apoyado tanto que de todos llevo algo conmigo, de unos más que de otros.
Espero que os acordeis de mi tanto como yo voy a pensar en vosotros.
Si consigo llegar a la cima, no tengais ninguna duda de que estareis allí conmigo.
Un abrazo muy fuerte y deseadme suerte.
Nos vemos a final de noviembre.