miércoles, 24 de diciembre de 2008

DHAULAGIRI TOUR 2008 - CAPÍTULO XI. FINAL EN POKHARA

Por fin despegamos de Jomoson, en una avioneta algo desvencijada y con muchas manos de pintura. El vuelo resulta movido y muy emocionante, y las vistas del Dhaula y del Annapurna son excepcionales. Volamos muy cerca de tierra y el piloto recibe alguna que otra bronca del copiloto, al parecer más experto, que lo corrige contínuamente.
Aterrizamos en Pokhara y sentimos algo que teníamos casi olvidado: hace calor!
Me voy a permitir dar un consejo: nadie que viaje a Nepal debe irse sin conocer esta ciudad. Pokhara es un paraíso, un oasis de paz recostado a orillas del lago Phewa, el perfecto lugar de descanso para después de unos días de duro trekking. Aunque la población ha crecido notablemente, aún conserva ese carácter apacible, ese clima, esas vistas fabulosas y ese ambiente "revival" de la época hippie que la convierten en encantadora.
Nos alojamos en un coqueto hotel y no se nos ocurre nada mejor que alquilar unas motocicletas para pasar el día paseando. Visitamos la cueva del rey Mahindra, unas cascadas cuyo nombre no recuerdo, subimos a una estupa en lo alto de la colina, denominada "Peace in the world", siendo una auténtica aventura llegar hasta arriba con las motos por una pista destrozada y llena de piedras, donde nos reímos mucho y alguno se cae varias veces.
Desde la estupa el panorama es de película: la ciudad a vista de pájaro, el lago de brillantes aguas azules salpicado de barquitas, y la cordillera en todo su esplendor, con el Machapuchare (cola de pez) dominando altivo sobre el resto de cumbres. Por cierto, una de las montañas más bonitas del mundo, quizás la que más.
Cae la tarde mientras bordeamos el lago por una sinuosa carreterita con nuestras máquinas. El día, que ha sido muy divertido, finaliza en un pequeño restaurante a orillas del Phewa, donde contemplamos las tranquilas aguas en las que algunas barcas aún faenan con sus pequeñas redes de pesca. Probamos el pescado local, aromatizado con massala y regado con varias cervezas heineken, mientras nos reímos recordando momentos y anécdotas del trekking.
Ha sido un viaje magnífico, una experiencia dura pero sin duda inolvidable y hemos formado un equipo estupendo, con nuestras pequeñas broncas pero con mucha unión y un gran ambiente de camaradería.
Nos espera un largo regreso: vuelo a Kathmandú, vuelo a Delhi, largo vuelo a Amsterdam y más tarde a Madrid, para terminar volando a Jerez, donde nos esperan ansiosas nuestras familias y amigos.
Los momentos, las vivencias y los sentimientos de este viaje, me acompañarán durante el resto de mi vida. Ojalá pronto estemos planeando nuevas aventuras.

1 comentario:

Jose Manuel dijo...

BONITO FINAL PARA UNA BONITA AVENTURA EN NEPAL.