
Un año más, llegaba la hora de escaparnos a sierra nevada, y qué mejor que con mi primo Manolo, como siempre desde que era un niño.
Nos fuimos entre semana y anduvimos tres días solos por la sierra. Subimos por Güejar Sierra al refugio de Peña Partida y de allí a las cumbres de La Atalaya y Picón de Jeres.

Una gozada, ocho horas de pateo ininterrumpido, magníficas vistas y como única pega la escasez de nieve.
Pronto volveremos, con crampones y piolets.
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