ue curiosamente se cree el propietario de la finca.
ue curiosamente se cree el propietario de la finca.
con el porrones y en definitiva, un finde estupendo con la mejor compañía.
El fin de fiesta lo tuvimos en el puerto de Sancti Petri, con mucho levante y mucho pescaíto frito.
Gracias a todos por venir.
Faustino se encargó de la introducción, con un buen discurso. Al final del montaje se abrió un turno de pregutas y casi todos hablamos: Adolfo, Roberto, Nacho, Márquez,...
En cierto modo, es como si reviviéramos por ese instante el viaje, como si estuviéramos de nuevo allí.
Al final nos fuimos a comer y de copas, mucha gente, un grupo muy variopinto, pero lo pasamos estupendamente.
Qué suerte tengo de tener tantos y tan buenos amigos.
nte, mira por dónde, la fecha coincidió con la festividad de San Valentín, lo que le otorgó a la salida un toque "romanticón" muy del agrado de nuestras bellas acompañantes.
Tras arduas gestiones de Antonio, conseguimos alojarnos en el hotel MS Santo Domingo, un cuatro estrellas a precio razonable y situado magníficamente en pleno centro lucentino. El edificio, un antigio convento restaurado, resulta elegante y acogedor, con un bello claustro que hace las veces de lobby y restaurante. El único inconveniente es que el parking resulta pequeño y nos quedamos sin plaza para las motos, menos mal que había hueco en la puerta del hotel y llevamos el pitón para amarrar.
Una vez instalados y duchados (algunos bañados), nos fuímos de tapeo por el centro, luego copitas en los locales de moda y finalmente volvimos al hotel, donde había baile con orquesta y donde, unos con más esfuerzo y otros con menos, terminamos montando el numerito como siempre, con jura de bandera incluída.
Sábado: JEREZ-ARCOS-VILLAMARTIN-ALGODONALES-OLVERA-PRUNA-EL SAUCEJO-OSUNA-ESTEPA-CASARICHE-BADOLATOSA-BENAMEJÍ-RUTE-IZNÁJAR-PRIEGO DE CÓRDOBA-LUCENA (Subtotal: 350 KMS)
Domingo: LUCENA-ANTEQUERA-MÁLAGA-MARBELLA-RONDA-ALGODONALES-VILLAMARTIN-ARCOS-JEREZ (Total: 650 KMS)
El itinerario tiene de todo: autovías, carreteras de montaña, tramos en obras, muchas travesías por pueblos, tramos pegados al mar,... Una parte del recorrido coincide con la Ruta del Tempranillo, (entre Estepa y Benamejí) y me dejó con ganas de seguir investigándola, en una próxima ocasión.
Al cruzar los montes de Málaga pasamos un poco de frío pues las nubes de levante tapaban el tímido sol de febrero. También soplaron rachas fuertes del este, que hacía guiñar a las moturas. La lluvia amenazó pero finalmen
te no hizo acto de presencia, como suele ocurrir con este viento.
El domingo a mediodía comimos arroz a banda y con mariscos en un bar de playa de Marbella, algo caro pero muy bueno, con un poco de sol entrando por las cristaleras y un embravecido mediterráneo rompiendo a muy pocos metros de nuestra mesa.
En resumen, que lo pasamos de escándalo, el fin de semana se pasó volando, las chicas disfrutaron y nosotros nos hartamos de moto, sin correr mucho pero con muchas y buenas curvas.
Fuímos el Mile y Belén (BMW R1200R), Joaquín y Mari Angeles (BMW GS1200R), Antonio y Conchi (Honda Pacific Coast) y servidor y Ana (BMW GS1200R, la única "del paquete").

teorológico no quisimos desaprovechar la ocasión de quemar parte de lo devorado en las fiestas navideñas.
ganando altura por una empinada pedrera en la que la nive empieza a ser abundante. Al salir a la cuerda, la visibilidad resulta mala por la niebla pero como seguimos una aceptable huella decidimos seguir. Empieza a nevar cuando sorteamos las rocas de la antecima. Luego "sobrevolamos" el famoso embudo y llaneando, con algo de ventisca llegamos al vértice de la cima, contentos de lograr la ascensión pero sin poder disfrutar de las vistas.
del Kali Gandaki hace puntual acto de presencia. Al poco aparece Ram confirmando nuestro presagio: hoy no hay vuelos, con este aire las avionetas no pueden aterrizar ni despegar del valle.
aqui la época del deshielo. El gélido viento y el polvo hacen que pronto estemos todos montados en un todoterreno que nos lleva primero a un lugar para comer, con hermosas vistas y luego al pueblo, perdiéndonos por sus callejas hasta dar con el monasterio, cuyo interior también visitamos.
go poco usual.
hacemos una gran fiesta a la que invitamos a todo el personal: vino de Jerez, cerveza, jamón serrano, queso, mejillones, mojama de atún, todo un festín en el que también damos la propina a todos los porteadores, quienes nos lo agradecen efusivamente, salvo el "tontolaba" del sherpa de altura.
r pista, hasta el pueblo de Jomoson, donde se encuentra el pequeño aeródromo. Hace un viento horrible y de momento el frio no quiere abandonarnos. Por el camino nos cruzamos con muchos trekkinistas que bajan del santuario de Muktinath, algo agradable después de tantos días sin ver a nadie. El paisaje es amable, dominan los manzanos, que aquí se usan para todo, zumos, mermeladas, incluso hay una destilería cuyo aguardiente probamos.
La cima deben intentarla los que estén realmente motivados y bien físicamente, pues disponemos sólo del día de hoy.
Así las cosas, a las 2.30h de la madrugada Adolfo, Manolo Márquez y Nacho emprenden la subida para, tras una memorable paliza, pisar la cumbre principal del Dhampus, a 6.012 m.
Los demás los vemos llegar arriba desde el campamento y lo celebramos como un verdadero triunfo de equipo. Cuando vemos que emprenden el regreso sin mayores complicaciones, decidimos continuar camino, dejándoles todo lo necesario (material y personal de apoyo) para cuando lleguen.
Tras un largo rodeo a media ladera, asomamos de pronto al valle
de Kali Gandaki, la garganta más profunda de la tierra. Las vistas sobre el Tíbet son espectaculares y la bajada que tenemos por delante parece imposible.
El paisaje ha cambiado. Si hace unos días atravesábamos la jungla, hoy contemplamos el desierto: tonos ocres, mesetas desoladas y un enorme cauce fluvial, abajo, muy abajo.
Al caer la tarde llegamos a los pastizales de Yak Kharka y Allubari, donde montamos nuestro campamento.
Hemos perdido mucha altura y, aunque sigue haciendo frio, hoy parece que dormiremos mejor.
La puesta de sol "incendia" las laderas y crestas de los Nilgiris.
e nos levantamos con los primeros rayos de sol y volvemos a subir hacia el Dhampus Pass, a 5.200 m., por lo que pronto entramos en calor por las pendientes heladas.